El impacto del estrés en la salud puede ser significativo tanto en el aspecto físico como en el emocional. Ten en cuenta los siguientes efectos derivados del estrés:
- Resfriados, gripe, virus y otras enfermedades
- Depresión y ansiedad
- Fatiga
- Dolor de cabeza
- Problemas o ataques cardíacos
- Insomnio o sueño interrumpido
- Irritabilidad y enojo
- Comer en exceso
- Dolor
- Problemas estomacales y gastrointestinales
- Uso de sustancias
- Problemas de concentración
Algunas formas de estrés a corto plazo pueden ser beneficiosas. Por ejemplo, quizás haya un proyecto en el trabajo que has pospuesto durante semanas y que ahora debes entregar. La presión que sientes de repente para entregar ese proyecto es estrés. Este tipo de estrés es de corta duración. Puede aumentar tus niveles de energía, concentración y adrenalina para que puedas entregar a tiempo. Algunas personas que trabajan bien bajo presión comprenden cómo aprovechar al máximo este tipo de estrés a corto plazo.
Considera el estrés temporal y repentino de un accidente automovilístico que acabas de evitar: te late fuerte el corazón y te tiemblan las manos. El aumento de adrenalina te permitió pensar y actuar en una fracción de segundo. Esta respuesta instintiva de luchar o escapar te ayudó a salvarte de una situación que podría haber sido dañina.
Entonces, no todos los tipos de estrés son malos, pero es importante comprender la diferencia.